Posteado por: MJV en: 2007-06-22
Desde cualquier paraje se puede contemplar el mundo.
Desde cualquier resquicio del alma
y en cualquier instante florecen los recuerdos.
Intensa llama. Inefable armonía.
Palpitante venero de ilusiones…
Ildemaro Arevalo León, escritor y poeta, venezolano, guariqueño y margariteño de corazón…quiero compartir uno de sus libros de relatos ricamente narrado con estampas de pueblos, a manera de anécdotas o remembranzas; de ese estilo que hoy lamentablemente se ha perdido un poco en su difusión. Quiero resaltar a los escritores y poetas venezolanos, dándolos a conocer como se puede hacer con Best Seller o grandes clásicos, de sin número de autores y ricamente paseándose por cientos de estilos. Es pues de mi agrado ofrecerles este pequeño escrito sacado del libro de Ildemaro Arevalo León “El Poyo de Mi Ventana” (Isla de Margarita-1986).
NI QUE FUERA LOCO!
Muy buenos días señoras y señores. Desde su “Mercadito Musical” les habla su amigo…y continuaba el locutor animando aquel programa que se transmitía por Radio Difusora Venezuela todos los domingos desde las seis de la mañana. José V. Maurera, productor del programa, tuvo muchos problemas y cambiaba frecuentemente de animadores. Con los anunciantes canjeaba parte de la publicidad por productos que después utilizaba para premios en la audición de talento vivo.
El día 9 de mayo de 1950 recibía el Certificado No. 1296 y allá en Altagracia de Orituco el “viejo pata e´ perro” decía por los parlantes de “La Voz de Orituco”:
- Yo sabía que ese muchacho iba a llegar muy lejos -.
Compadre, le presento al Sr. Maurera que desea hablarle.
Abraham Salomón, mi asistente, compadre y amigo del alma, pretendía brindarme la oportunidad del siglo.
¡Claro Sr. Maurera! ¡Cómo no! ¿No? ¡Claro que estaré allí a las 5 y 45, y desde el escritorio en el “Despacho Plaza”, con mi corbata de lacito, adoptaba un saludo ejecutivo al despedirlo sin que observara la frotación de mis manos.
-Señor, faltan cinco para las seis, el productor no ha llegado y si no cancelan la hora, el programa no sale al aire.
-¿Cuánto es?
-QUINIENTOS BOLIVARES- extendiendo su mano con el recibo.
-…”Queridos amigos, es un inmenso placer presentar a Uds. Al romántico de la guitarra: Andrés Cisneros quien nos brindará lo mejor de su repertorio en su “Mercadito Musical”, entretanto, aparecía Maurera que del otro lado del vidrio del estudio gesticulaba saludos de alegría …Y el llano se hace presente en la voz y la persona de Ángel Custodio Loyola que pondrá fin a nuestra audición, haciéndoles una cordial invitación para el próximo domingo a las 6 de la mañana por Radio Difusora Venezuela, cuando transmitiremos otro programa “Mercadito Musical” terminada la transmisión:
-Te voy a pagar 600 bolívares por programa ¡estuviste formidable! Buena voz, magnifica animación. ¡Perfecto! El domingo que viene arreglaremos cuenta, -sintiéndose halagado.
El productor tenía clase. Con una palmada en el hombro se despidió. Mi compadre Salomón se había encargado de la promoción en la compañía, y Bety con toda la familia. Ya contaba con una audiencia y fueron muchos lo que cargaron bolsas de caraotas negras, arroz, aceite, cebollas.
-Señor faltan cinco para las seis. El productor no ha llegado y si no cancelan…-se repetía la escena y sin dudar, cancelé con mi billete de color naranja. El estudio estaba lleno de gente, obreros y empleados encabezados por mi compadre; por Bety con su prole y vecinos de Coche y El cafetal. Estaba comprometido con mi cautivo público y toda la audiencia que se reportaba por teléfono para lograr los premios.
-¡Magnifico, maravilloso! Ud. Es el locutor oficial del programa, está contratado. El domingo arreglamos cuentas. Y se confundía con el público haciendo entrega de los premios. Yo detrás de él le gritaba: -Señor, pase por mi oficina, hable con mi representante el señor Salomón o el próximo domingo no habrá programa.
Cometí la pendejada del siglo ya que mi compadre se encargaría de decirle a todo el mundo: -El único Locutor que se ha dado el “lujo” de pagar para hablar ¡es mi compadre!
En todo caso en una pared de mi biblioteca-estudio, cuelga un viejo Título 1296 firmado por Víctor Saume, Musiú la Cavalerie y René Estévez, maestros del recuerdo.-“Señoras y señores! Es para mí motivo de gran complacencia dar a Uds. Las gracias por haber leído “El Poyo de MI Ventana” y les hago una cordial invitación para el próximo domingo, cuando a través del Diario del Caribe…
-¡Por favor compadre Salomón! No se le vaya a ocurrir decir:
-El único columnista que paga para escribir ¡es mi compadre!
¡NI QUE FUERA LOCO!
Dedica tiempo a trabajar…es el precio del éxito.
NOTA: En mis próximas entregas de Amanuensis editaré varios de sus poemas. Gracias por su visita (04/03/2010).
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