Posteado por: MJV en: 2007-06-22
Actualmente estoy degustando sí “degustando” la lectura del libro El Hombre
Mediocre del Médico, catedrático, cultivador de los estudios psiquiátricos, de psicología, filosófía y sociología. Si bien José Ingenieros (Buenos Aires 1877-1925) autor del libro, como dice en su contraportada y que positivamente el lector admira tanta destreza con que éste hombre se convierte en un gran escritor, más bien científico “para muchos” pero con tanta propiedad para demostrar los diferentes ángulos del ser humano, no importando en el lado que se esté. Es una lectura rica en detalles bien fundamentados, precisos, y como pienso yo, una ventana amplia a diferentes conceptos que nos dejan mucho que aprender…en estos días comentaba a una conocida -saliéndome un poco del tema- que el escritor nace, pero esa sin duda es un relativismo en mis palabras, pues no fue de una manera cronológica, sino desde el mismo comienzo de partida; aún a los ochenta años (por ejemplo) o tal vez a una edad temprana, o como sea, la escritura es un despertar, no tanto llevado como una ciencia exacta, para nada, si bien es cierto que los estudios de letras, filosofía, historia y otros nos sirven para reforzar, existe dentro de esto un gran detalle (crear, espontáneo y tan Libre) como todo acto de comunicación, con mucha propiedad lo llamaría Arte…para algunos, momentos de inspiración, para otros más pensado sistemático, y porqué no? -Pragmático. El porqué he tomado esta vez como referencia a Ingenieros? Quiero primero dejar bien claro que nadie dice, voy a estudiar para ser escritor…tú puedes serlo, cualquier persona puede serlo, no necesitas una ciencia que lo motive mucho menos un dogma, un estilo, una técnica, pues todo ello se muestra una vez plasmado con mucha fluidez siendo autentico, sin temor en lo absoluto a equivocarse; de los errores se aprende, y mucho e incluso a perfecionarnos. Sólo el deseo motivador de querer comunicar o crear, cuentos, historias, relatos, ensayos, poemas, lo pensado y lo no pensado que nace en ese preciso instante…inspiración pura que nace de los ideales. Y si no lean a Ingenieros para que se enteren de que no todo es como lo que se piensa y menos lo que se dice…
La dignidad…El que aspira a Parecer renuncia a Ser. En pocos hombres súmanse el ingenio y la virtud en un total de dignidad: forman una aristocracia natural, siempre exigua frente al número infinito de espíritus omisos. Credo supremo de todo Idealismo,
La dignidad es unívoca, intangible, intransmutable. Es síntesis de todas las virtudes que acercan al hombre y borran la sombra: donde ella falta no existe el sentimiento del honor. Y así como los pueblos sin dignidad son rebaños, los individuos sin ella son esclavos. Los temperamentos adamantinos –firmeza y luz- apártanse de la complicidad, desafían la opinión ajena si con ello han de salvar la propia, declinan todo bien mundano que requiera una abdicación, entregan su vida misma antes que traicionar sus Ideales. Van rectos, solos, sin contaminarse en facciones, convertidos en viviente protesta contra todo abellacamiento o servilismo. Las sombras vanidosas se mancornan para disculpares en número, rehuyendo las íntimas sanciones de la conciencia; domesticadas, son incapaces de gestos viriles, fáltales coraje. La dignidad implica valor moral.
Los pusilánimes son importantes, como los aturdidos; los unos reflexionan cuando conviene obrar, y los otros obran sin haber reflexionado…la dignidad estimula toda perfección del hombre; la vanidad acicatea cualquier éxito de la sombra. El digno ha escrito un lema en su blasón: lo que tiene por precio una partícula de honor, es caro.
El asopado en la adulación, que engorda al servil, envenena al digno. Prefiere éste, perder un derecho a obtener un favor; mil años le serán más leves que medrar indignamente…
El hombre Mediocre (la dignidad).
J. Ingenieros.
01/02/2010.
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